La historia del Mercado Negro de Mariscos de Ensenada: tradición, sabor y resiliencia

Descubre el origen, evolución y tradición del Mercado Negro de Mariscos en Ensenada, un punto clave de la gastronomía y pesca en Baja California.

La historia del Mercado Negro de Mariscos de Ensenada: tradición, sabor y resiliencia

En la costa del Pacífico, en la ciudad puerto de Ensenada (Baja California), se encuentra un lugar emblemático para los amantes de los mariscos: el llamado Mercado Negro de Mariscos. Este mercado —también conocido simplemente como “Mercado Negro” o Mercado de Mariscos de Ensenada— ha sido un eje central de la vida pesquera, culinaria y comunitaria de la región desde mediados del siglo XX.

Orígenes y nombre

El Mercado Negro fue inaugurado a finales de la década de 1950, según diversas fuentes, aunque algunos reportes señalan que comenzó operaciones alrededor de 1958.

Con su ubicación estratégica en el malecón de Ensenada, sobre la calle Miramar, este mercado marítimo ha servido históricamente como un punto de encuentro entre pescadores, vendedores y compradores locales.

Su nombre popular, “Mercado Negro”, tiene varias explicaciones. Una versión señala que en el pasado se vendían allí especies lucrativas y concesionadas como abulón y langosta, que algunas veces estaban destinadas a cooperativas pesqueras, lo que dio la idea de un comercio “negro” o clandestino.

Otra interpretación hace referencia a las truecas que se realizaban entre pescadores: intercambiaban productos agrícolas por mariscos, antes de que los permisos y regulaciones pesqueras estuvieran tan establecidos. 

Sea cual sea el origen exacto del nombre, lo cierto es que con el tiempo se convirtió en un mercado formal y legal, pero el apodo perduró y hoy forma parte de su identidad.

Evolución y crecimiento

Desde su fundación, el Mercado Negro ha crecido en tamaño, número de puestos y variedad de productos. En sus instalaciones se pueden encontrar más de 40 locales, según reportes recientes. 

La oferta es muy amplia: pulpo, camarones, almejas, caracoles, langostas, ostiones, diferentes tipos de pescado y también mariscos más exóticos.

Durante décadas, el mercado ha sido punto clave tanto para abastecer a restaurantes como para que el público general adquiera mariscos frescos. Según un reportaje, muchos compradores llegan de ciudades cercanas (como Tijuana o Mexicali) para asegurar mariscos frescos o de mejor precio que en otros lugares.

En tiempos recientes, el Mercado Negro ha sido también parte de proyectos de regeneración económica local. En 2025 se anunció su inclusión en un programa de desarrollo para el Centro Histórico de Ensenada, con el objetivo de apoyar a los locatarios y modernizar el espacio sin perder su carácter tradicional.

Importancia cultural y gastronómica

Más allá de ser un punto de venta, el Mercado Negro es un símbolo cultural de Ensenada. Su actividad despierta interés turístico, pues no solo se ofrecen productos crudos, sino que hay puestos donde los mariscos se cocinan al instante: tacos de pescado, ceviches, cocteles de camarón, caldo siete mares, entre otros.

Según testimonios y fuentes locales, este mercado ha sido un motor clave en la gastronomía del puerto. Muchos restaurantes pequeños dependen de los proveedores del Mercado Negro para obtener materias primas frescas. Además, su presencia ha ayudado a consolidar la reputación de Ensenada como destino de mariscos.

Retos y actualidad

Como cualquier mercado tradicional, el Mercado Negro enfrenta desafíos. Durante temporadas altas, su volumen de ventas puede aumentar significativamente: en el verano se ha reportado un alza de hasta el 50 % en algunas épocas, aunque ciertos locales también han cerrado temporal o definitivamente por diferentes razones.

También ha sido señalado en estudios de investigación: por ejemplo, en una tesis de la UABCS se documentaron casos en los que se vendían juveniles de tiburón blanco como otras especies comerciales, lo que plantea preguntas sobre regulaciones, conservación y comercio de especies vulnerables.

No obstante, para muchos pescadores y comerciantes del puerto, el Mercado Negro sigue siendo vital para su sustento. Su integración reciente en proyectos de desarrollo local apunta a un futuro en que el mercado preserve su tradición y se adapte a nuevas dinámicas económicas y turísticas.

El Mercado Negro de Mariscos de Ensenada no es solo un mercado; es una institución. Representa décadas de tradición pesquera, comercio local, cultura marinera y una conexión profunda entre el mar y la ciudad. A pesar de los retos, sigue siendo un punto de referencia obligado para los amantes de los mariscos y para quienes quieren experimentar el corazón pesquero de Ensenada.

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